lunes, 26 de marzo de 2012

Feria de San Isidro 2012

ESTO ES LO QUE HAY


Con el nuevo Pliego, la Comunidad de Madrid perdonó muchas cosas a la empresa. Le perdonó el mes de Marzo, le perdonó muchas corridas de toros de los domingos, sustituidas por novilladas... Le ha permitido subir el precio de las entradas, y le rebajó el canon sustanciosamente. Todo a cambio de un San Isidro de auténtica categoría, que es lo que preocupa a Esperanza Aguirre. Pues bien, ayer se presentaron los carteles de San Isidro y son tan mediocres como los de los últimos años. La rebaja en el canon no se ha traducido en una mejora de los carteles de la isidrada. Está claro que el objetivo de la empresa era una feria barata, llena de carteles mediocres, para obtener la máxima ganancia al amparo del abono cautivo.
Pero está por ver si todo el mundo renovará el abono. Los abonos de aficionados seguramente se renovarán, por aquello de no perder una buena localidad. Pero muchos abonos de empresas en los tendidos de sombra, podrían quedarse sin renovar. Estamos en época de vacas flacas y los primeros gastos de los que prescinde un empresario son los superfluos. ¿Para qué mantener cinco abonos en sombra si ya no se farda ni se hacen buenos negocios con ellos?.
A mi juicio, la feria de San Isidro de 2.012 tiene los siguientes defectos:
1.- Se echan en falta muchas ganaderías toristas. Sé bien que la mayoría de las ganaderías toristas no se hallan precisamente en su mejor momento. Pero en una feria que dura un mes y que dicen sus gestores que es la muestra más universal del planeta taurino, deberían estar presentes las ganaderías toristas más representativas. Con ellas se rompe la monotonía del monoencaste, se defiende la supervivencia de los encastes más minoritarios y ¿qué quieren que les diga?, un cartel mediocre con una corrida del monoencaste es insoportable, mientras ese mismo cartel con una corrida dura, tiene ya un punto de interés. Cuadri, Victorino, Adolfo y alguna otra, saben a poco, sería bueno recuperar una semana íntegramente dedicada al toro, como base de la fiesta.
2.- Se vuelve a anunciar dos tardes a toreros que no generan ningún interés. Las novilladas y la avalancha de confirmaciones de alternativa a mí me parecen muy bien: siempre es bueno dar oportunidades a los nuevos toreros, que al menos, tienen el beneficio de la novedad. Pero volver a anunciar dos tardes a toreros como Tejela, Bautista, Abellán, Pinar y algún otro por el estilo, supone un abuso. Abuso repetido año tras año. Ya verán qué cantidad de toros se van a ir sin torear. Y lo del cartel mediático, en Madrid supone una auténtica provocación. Además colocado en la semana del arte y la cultura: un sarcasmo.
3.- La presencia de toreros mexicanos en la feria me resulta excesiva. Me parece bien la presencia de los mexicanos que estuvieron bien el año pasado, o de los que vienen a confirmar su alternativa. Pero no es de recibo anunciar al Payo, Zotoluco o Garibay, fracasados en sus últimas comparecencias en este coso venteño. Las muchas amistades y los muchos intereses que tiene la actual empresa en México, al aficionado madrileño le traen al fresco.
4.- Torean tres tardes El Cid y Castella, lo cual está muy bien, pero Morante de la Puebla, Manzanares y Talavante, son toreros que ahora mismo concitan el mayor interés y sólo torean dos veces. También deberían haber sido anunciados tres tardes. Dice la empresa que a Morante ha sido imposible convencerle para que toree una tarde más. Pero, claro, no predican con el ejemplo: a Manzanares y a Talavante los apodera la propia empresa y han preferido anunciarles sólo dos tardes. Si la empresa administra y esconde a sus toreros, ya no tiene armas para convencer a los demás.
5.- José Tomás, Enrique Ponce y El Juli, están ausentes de la feria. Estas ausencias no son cualquier cosa. Ellos tres, junto a Morante, son los puntales del toreo contemporáneo. Pero en lo que se refiere a José Tomás y a Enrique Ponce, de nada hay que acusar a la empresa: es evidente que ninguno de los dos quería torear en Madrid de ninguna manera. Pero lo del Juli no está tan claro. Pienso sinceramente que el Juli se ha equivocado. Este año tenía que haber toreado en Madrid a toda costa, el dinero era lo de menos. Dos zambombazos en Madrid hubieran cerrado muchas bocas y dejado en evidencia a sus muchos enemigos. La empresa encantada con todo este berenjenal: con la incomparecencia de los tres toreros que más cobran, se ha ahorrado una fortuna. Tampoco viene Juan Mora: el muy iluso ha debido pedir dinero y categoría... ¡A quién se le ocurre! Naturalmente, se ha quedado fuera. Perera se ha salvado de la quema por los pelos, aunque es de suponer que cediendo en casi todo. Pero ha hecho bien: necesita de un éxito en San Isidro.
Visto lo visto, es evidente que los grandes empresarios querían castigar al Juli, bajarle los humos. La tragedia de Julián López es que es un grandioso torero, pero no lleva público a las plazas y esto lo saben los empresarios mejor que nadie. Y le están achicharrando. Por eso el Juli tenía que ir a San Isidro a toda costa, incluso aparcando el tema del dinero, evitando caer en las trampas de una empresa que estaba como loca por dejarlo fuera.
A pesar de todo lo que lo que Choperita había dicho, y que algunos ingenuamente creímos, su intención desde el primer momento era que San Isidro se televisara por el Plus. Y para hacerlo más fácil, había que sacrificar al Juli, cabecilla levantisco y urdidor de todo el follón televisivo. A estas alturas, se puede afirmar que el G-10 es un cadáver en descomposición, que el Juli se ha quedado totalmente sólo y que el gran triunfador del embrollo es Manolo Molés, que lo va a televisar todo. Él es quien manda en la fiesta. Insólito caso en la Historia del Toreo, que un periodista sea quien mande en la Fiesta. Lo más triste de todo es que muchos aficionados aplauden todo este descalzaperros: parece que el Canal Plus se lo regalan. Pero no señor, lo pagamos. Por ello habrá que exigir de una vez que se dejen de intrigas palaciegas, que paguen a los toreros lo que en justicia les corresponde y que televisen los mejores carteles, no los pésimos seriales en los que se han convertido las principales ferias últimamente.
Por último, quiero criticar una vez más la pésima labor del Consejo Taurino de la Comunidad de Madrid. En lugar de aprobar los carteles, debería haberlos rechazado y haber exigido a la empresa una feria de auténtica categoría. Y si la empresa tiene que gastarse el dinero, que se lo gaste, que para eso le han rebajado el canon y le han hecho mil favores. Es evidente que el Consejo no es más que una reunión de políticos y figurones que no representan a nadie. En el Consejo tienen que estar los aficionados para fiscalizar a la empresa y no para respaldar sus disparates. Ya ni las corridas de rejones son buenas... Pero, en fin, los carteles de San Isidro ya están en la calle, y esto es lo que hay.

sábado, 25 de febrero de 2012

Sigue el problema de la Televisión

MAS SOBRE LA TELEVISIÓN.

El tema de la televisión no es asunto baladí, por eso es importante seguir reflexionando sobre las corridas televisadas. Inmediatamente observamos los inconvenientes de la presencia de la televisión. Es obvio que los toreros no son deportistas, ni el aficionado taurino tiene nada que ver con el espectador deportivo. En los deportes lo único que importa es el resultado. Todo se da por bueno cuando gana el equipo con el que nos identificamos. Por eso el deportista no se quema ante las cámaras. Si gana los partidos todo marcha sobre ruedas. Sin embargo los criterios que se usan para juzgar a un torero son mucho mas sutiles y complejos. Quien sorprende una tarde y gusta en la repetición, a la tercera cansa y a la cuarta desespera. La televisión quema a los toreros. Por eso José Tomás ha huido de la televisión como quien huye de la peste.
Si José Tomás hubiera aceptado la televisión tal y como han hecho los demás toreros, ahora mismo, en lugar de cantar su valor y su pureza, se estarían criticando sus enganchones y sus torpezas. Miremos a Ponce y a El Juli, toreros mil veces televisados. Nadie canta la clarividencia ni la facilidad de Ponce, sino que se le acusa una y otra vez de ventajista y superficial. A El Juli no se le agradece su enorme poderío, se dice de él que es vulgar y sin clase. Ponce y El Juli están muy vistos, y esto hace que la gente se haya acostumbrado a ellos. No se valoran sus grandiosas cualidades, pero se exageran hasta el delirio sus flaquezas. Si José Tomás se hubiera dejado televisar estaría tan desprestigiado como todos los demás. Ni más ni menos. Su interés radica en que el ir a verlo era exclusivo, excepcional, algo lleno de misterio. Y esta expectación siempre ha predispuesto al público para aplaudirlo todo, incluso lo malo.
Es evidente que la televisión es el mejor medio para vulgarizar y desmitificar a un torero. Con la tele se desvanece el misterio que siempre debe acompañar a las figuras. Y la desmitificación se produce incluso con las excepcionales virtudes de El Juli o de Ponce. Cuando llegada la feria de Ciudad Real, pongo por caso, los parroquianos han visto ya por la tele a todas las figuras una docena de veces, pues la gente se queda en casa, no va a la plaza. La decadencia de las plazas de segundo y tercer orden, desde que se televisan todos los festejos de las principales ferias, es rotunda y palpable. Aquellas ferias de Salamanca y Valladolid de llenazo diario...; ahora no se cubre ni media entrada.
Por tanto, desde que se televisan las grandes ferias, no hay figuras con auténtico tirón. Y la única figura que sí ha tenido tirón es precisamente por no dejarse televisar. Ésta es la clave. Además desde que se televisan los grandes ciclos, el bajón de público en las ferias provincianas es muy patente. Entre otras cosas, porque después de haber visto por la tele los torazos de Madrid o de Pamplona, los toros normales de las plazas secundarias parecen becerros. Y la sensación de estafa es inevitable. “Aquí no se puede ir a los toros”, hemos oído decir muchas veces desde que se televisan todas las ferias de primera.
El auténtico termómetro para medir la expectación generada por un festejo es la reventa. Desde que se televisan todo San Isidro, todo San Fermín, toda Sevilla... , la reventa ha dejado de ganar dinero. Hasta ahora la plazas se han llenado por aquello del abono cautivo, pero sin expectación. Y está claro que la televisión disuade a muchos de ir a la plaza. Y con la crisis, a partir de ahora, mucho mas. Me la veo en casa, cómodo, con una cervecita, sin el coñazo de aparcar, y ahorrándome una pasta...Últimamente este comentario lo estoy oyendo mucho...
Estos son los problemas que genera la televisión. Pues bien, a pesar de todas estas rémoras, la televisión es absolutamente necesaria. Por una sencilla razón: lo que no aparece en televisión no existe. Por ello y, a pesar de los problemas que genera la tele, se deben televisar corridas. Pero en abierto: un canal de pago, exclusivo para aficionados, no saca a la fiesta de su marginación. El canal de pago genera todos los inconvenientes clásicos de los festejos televisados, y sin popularizar la Fiesta ni hacerla llegar al gran público, que es a la postre lo que interesa.
Que es muy cómodo para el aficionado ver desde su butaca las principales ferias, desde luego. Y eso está muy bien, pero debe hacerse compatible con que se televisen los mejores festejos en abierto. Yendo al grano: el monopolio de Molés a la larga es nefasto, porque su régimen monopolista impide que se televise en abierto. Impide el acceso a la fiesta a miles de jóvenes que urge captar para la causa. Y no es de recibo que un señor, que jamás se ha puesto ni se pondrá delante, acabe ganando más dinero, en el mundo de los toros, que la mayoría de los toreros. Tampoco es nada bueno una visión unilateral y monolítica de la fiesta, más interesada en mantener el stablishment que en el propio bien de la fiesta.
Con toda esta problemática de fondo, resulta patético observar que lo único que verdaderamente preocupa a los empresarios y a los toreros es el reparto de los dineros, magros dineros, que aporta el Plus. Son muchos gatos peleando por la misma sardina. La fiesta es débil porque está desorganizada. Urge crear un organismo rector en que estén representados todos los estamentos, pero donde manden los aficionados (para eso pagamos). Organismo que represente la Fiesta ante todas las instancias y, entre otras cosas, imponga a todos una política televisiva coherente y acatada por todos, sin excepciones ni privilegios. Que la tele quema, pues lo tendrá usted que aceptar con resignación, señor matador, por el bien de la fiesta. Que es una gracia televisar festejos en abierto sin cobrar un duro para popularizar la fiesta, pues tendrán que aceptarlo, señores empresarios. Que es desagradable renunciar al monopolio de las grandes ferias, pues debería hacerlo, señor Molés...
Esto es lo que se haría en cualquier lugar donde hubiera gente con sentido común y visión de futuro. Pero esto, tan normal en cualquier parte, en el mundo de los toros es una utopía. El problema de la Televisión a partir de ahora va a ser recurrente, va a ser una constante. La rivalidad y la desunión entre los distintos estamentos de la Fiesta, van a hacer imposible una buena solución. Nadie está dispuesto a ceder nada. Me acuerdo de aquella fábula del alacrán y la tortuga.

Domingo Delgado de la Cámara.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Annus horribilis

ANNUS HORRIBILIS

Taurinamente hablando, este año 2.012 está siendo espantoso: prohibiciones por doquier, división fratricida entre los distintos estamentos de la Fiesta, el campo desolado...Y ahora al horror se suma la Feria de Sevilla. Sobre el papel la peor Feria de Sevilla de los últimos treinta años. ¡Qué ya es decir!. La Empresa Pagés, muy a su pesar, se ha visto envuelta en la Guerra entre Molés y las Figuras y ante la disyuntiva de televisar la feria por el Plus o disponer de todas las figuras, optaron por el Plus. Y se han equivocado. Esta equivocación la van a pagar muy cara.
Sevilla no es Madrid ni Pamplona, donde la presencia de las figuras en realidad es un asunto secundario. En Sevilla las figuras son imprescindibles y son necesarios seis o siete carteles rematados. Y este año no hay ninguno. Digan lo que digan, los muy denostados Juli y Ponce son imprescindibles para rematar carteles. Y no están en la Feria. Especialmente sangriento es el caso del Juli. Después de dos Puertas del Príncipe, dos años seguidos, es muy injusto dejarle fuera del Abono. Tampoco merece Perera quedarse fuera.
Sobre el asunto de José Tomás, estaba clarísimo que no iba a ir a Sevilla. Su reaparición fue un fracaso en toda regla, tapado a última hora con la faena al novillete de El Pilar en Barcelona. Sabe muy bien José Tomás que está muy limitado físicamente, que el toro cuajado no admite bromas, que en Sevilla hay tres mil señores que no se dejan llevar por la histeria colectiva y hay que convencerlos toreando muy bien. Sólo los ingenuos se creyeron la vuelta del “ausente” a Sevilla.
Como iba diciendo, la presencia de las figuras, de todas las figuras, es imprescindible en Sevilla. Por tres razones: la propia idiosincrasia sevillana, partidaria del mejor toreo y enemiga de la demagogia populista de los toreros baratos; la carestía de las entradas. En Madrid las ferias suelen ser malas, pero como las entradas son muy baratas, todo el mundo acaba sacando el abono. En Sevilla sin embargo, con ochenta y cinco euros que vale un tendido de sombra, mucha gente va a optar por ver las cuatro corridas que le interesan y no retirar el abono. Se van a perder muchos abonos. Pocos van a estar dispuestos a pagar una fortuna por ver a los toreros locales de tercera fila o a personajes patéticos como Rivera Ordóñez, Cordobés y demás, que hace años deberían estar ya retirados. Además, que nadie se equivoque, la plaza de Sevilla la llenamos los de fuera. Todo el tendido de sol se llena de aficionados venidos de lejos. Para movilizar a toda esa gente, los carteles tienen que ser muy atractivos. Este año muchos aficionados de fuera se van a quedar en casa. Ruinam Habemus.
Está claro que en las actuales circunstancias de crisis económica, esa primera semana de carteles de relleno, que surgió en los años noventa al socaire de la Expo y las vacas gordas, no tiene sentido. Creo que en los próximos años será mejor hacer ferias como las de los años setenta-ochenta, de unas diez corridas, pero todas con cartel redondo y con todas las figuras.
La perspectiva es de miles de abonos sin retirar y mucho ladrillo al aire en los tendidos de sol. El interés de la feria únicamente se circunscribe a la pugna artística entre Morante y Manzanares (y tomo partido sin dudarlo por Morante, estoy en mi derecho), y ver si por fin Daniel Luque se consolida como primera figura. Tiene sobradas condiciones para ello, en realidad es el único torero joven que tiene proyección de gran figura, ahora habrá que ver si quiere serlo... Y el resto es para echarse la siesta. Si acaso los victorinos...
Soy detractor de José Antonio Choperita. No me gusta su visión cortoplacista, ni su tacañería. Pero es muy listo y lo acaba de demostrar. Parece que no va a caer en la trampa en la que cayeron los Canorea. Choperita ya ha dicho que va a organizar San Isidro sin ingerencias de terceros, y que, una vez hecha la feria, negociará la televisión. Bien hecho. Él sabe que a quien hay que tener contento es al abonado, que es quien a la larga sostiene todo el tinglado. A ver si por una vez, los carteles de San Isidro son buenos y este ANNUS HORRIBILIS empieza a enderezarse.

Domingo Delgado de la Cámara

martes, 31 de enero de 2012

Más sobre la tele

POR UN PUÑADO DE DÓLARES.


El animal mas necio que hay sobre la faz de la tierra es el taurino. Siguen sin enterarse de nada. Sumidos en sus luchas intestinas y peleando por sus mezquinos intereses, todavía no se han dado cuenta de la que está cayendo. No han comprendido que un enemigo implacable y poderoso nos acecha, no entienden que es la hora de la unidad y la defensa de la Fiesta. Ahora toca aparcar las enemistades y los enfrentamientos.Y todos juntos defender el toreo. Pero no se dan cuenta. Ellos van a lo suyo, sacándose los ojos mutuamente.
Lo que le conviene a la Fiesta y, a la larga, a todos los taurinos, es que no haya problemas para televisar los festejos, y que los carteles de las ferias sean rematados y atractivos. De cara al exterior, debería comunicarse una sensación de unidad y fortaleza. Sin embargo, parece que a los taurinos sólo les interesa el dinero rápido y calentito, el vil metal. Y después de mí ¡el diluvio!. Por eso los antitaurinos ganan todas las batallas. Ellos están unidos y bien organizados.
El papelón que han hecho los toreros del G-10 ha sido inenarrable. Parecen tontos de capirote. Vamos a ver: si de lo que se trataba en el fondo, era de quitar de en medio a Molés, con haberlo advertido a los empresarios, probablemente lo hubiesen logrado. O nosotros o Molés, creo yo que hubiera bastado, pues es imposible la organización de una feria sin una sola figura. La gente lo hubiese comprendido si inmediatamente se hubieran ofrecido a torear con la televisión en abierto y sin exigencias económicas. Pero no se trataba de eso. Tampoco les preocupaba la ordenación racional de la tauromaquia en la pequeña pantalla, ni la promoción de la Fiesta. Sólo les preocupaba “er mardito parné”. Querían más dinero. Y punto.
Desde luego, no podían haber elegido peor momento para sus exigencias económicas. Y tal y como lo han hecho, han perdido totalmente la razón. Han metido la pata hasta el fondo. Por una parte, el público se les va a echar encima, y por otra los empresarios están tan contentos. Con este lío ya no tienen que contratar a todas las figuras para su feria, con contratar a dos o tres salvan el expediente. Así que más barato.
Y mientras Molés, el mas inteligente de todos, sigue oficiando como sumo sacerdote de todo el tinglado. O sea, que Molés sigue televisando mientras que El Juli, Perera y Morante se quedan fuera de Valencia.
Esta batalla la han perdido las figuras por una sencilla razón: a pesar de su valía taurina, no tiran de la taquilla y tienen un caché muy alto, que no se corresponde con el escaso interés que generan. Por eso los empresarios se han decantado por Molés. Dicen que San Isidro no se va a televisar por el Plus...no me lo creo. Antes dejarán fuera a quien haga falta que dejar a Molés sin San Isidro. Y ya verán cuando uno de esos desgarramantas de segunda división televisados pegue dos muletazos seguidos, ya verán, digo, cómo nos lo querrán vender como el summum del toreo...¡Toreros mediocres del mundo, acaba de llegar vuestra gran oportunidad!
Quien sale perdiendo es el de siempre: el aficionado. A partir de ahora, va a ser imposible ver una feria de plaza de primera con la presencia de todas las figuras. Últimamente era ya difícil ver carteles redondos y ferias con todas las figuras un par de tardes De ahora en adelante va a ser totalmente imposible. Lo dicho, quien sale pediendo es el público pagano...
Al final todo el lío era por eso: por un puñado de dólares...


Domingo Delgado de la Cámara.

miércoles, 11 de enero de 2012

Hay que televisar los festejos

TELEVISADOS Y EN ABIERTO.

Como teníamos pocos problemas que resolver, ahora los toreros se apuntan a una agencia de futbolistas y tenemos un problema nuevo. Precisamente ahora, con una crisis económica espantosa y con los enemigos atacando en todos los frentes. Ahora, que lo aconsejable sería la tranquilidad y la celebración de la temporada sin sobresaltos, estamos envueltos en la incertidumbre de qué va a pasar. Dijo el sabio que en tiempo de crisis mejor no hacer cambios, pero claro, los toreros no saben quién fue Romanones...
En este asunto de la Televisión, los toreros tienen muy presente a José Tomás, observan con envidia los inmensos réditos que ha obtenido el de Galapagar no dejándose televisar. Mientras ellos veían como su cartel menguaba conforme los televisaban más y más, notaban cómo el cartel de José Tomás crecía como la espuma, envuelto en misterio y expectación. La táctica de José Tomás ha sido muy rentable para él, pero a la larga es nefasta para el conjunto de la Fiesta, que necesita de la Televisión para sobrevivir en el futuro. No televisar las corridas es un suicidio a largo plazo, pues lo que no sale en Televisión actualmente, es como si no existiera... Y se hace imposible la captación de nuevos aficionados.
Es comprensible el enfado de los toreros por la repetición indiscriminada de sus actuaciones. Supone un abuso que debe ser cortado de raíz. Pero deben ser conscientes de que es imprescindible para el futuro de la Fiesta la retransmisión de sus actuaciones en las principales ferias. Ahora mismo sería inconcebible que el Barça y el Madrid no fuesen televisados en sus comparecencias en la Champions. Por tanto, actitudes díscolas y egoístas como la de José Tomás, no deben ser toleradas en el futuro, pues supone la marginalización de la Fiesta. Por ello urge crear una Federación Taurina igual que las deportivas, que vele por el bien común e imponga una disciplina a las partes interesadas. La primera tarea de esta Federación sería precisamente una inteligente política televisiva, impuesta a todas las partes afectadas, sin excepciones ni privilegios.
El dinero es una de las causas claves del follón. El canal monopolista de pago, parece que cumple con sus compromisos económicos tarde, mal y escuetamente. Eso es lo que se rumorea...También parece que es una jugada para defenderse de la gran patronal empresarial, que quiere esclavos sumisos y mal pagados. Y de paso, para quitar de su posición de privilegio al santón del canal monopolista. Luchas intestinas. Luchas de poder... Las figuras quieren mandar en la fiesta, cosa más lógica que el mando de la patronal o el mando de Molés. Nadie contempla que manden los aficionados, como sería justo y razonable...
A pesar de la verborrea inacabable y los sesgadísimos comentarios, los aficionados están encantados con que se televisen todas las ferias de Primera por el Plus. Eso está muy bien y debe continuar. Pero no debemos, no podemos conformarnos con sólo eso. El Plus es un canal de pago destinado a los aficionados. Tienes que abonarte y pagar, por ello estas retransmisiones no captan nuevos espectadores. El reto es conseguir que las corridas más atractivas sean televisadas en abierto por las principales cadenas de televisión. Conseguir que en los telediarios se informe de la actualidad taurina como se hace con los deportes. Lograr programas taurinos en todas las cadenas. Ese es el reto. Las retransmisiones del Plus son una merendola en una corrala de vecinos, no trascienden al común de la sociedad. Y lo que hay que conseguir es que toda esa gente que vive de espaldas a la fiesta y lo ignora todo de los toros se aficione. Y esto sólo se consigue televisando en abierto lo mejor.
Este debe ser el objetivo: televisar en abierto. Convencer a las televisiones generalistas de que la Fiesta es un producto que merece la pena. Y el Plus que siga televisando, pero no en régimen de monopolio como hasta ahora ha venido haciendo. Está comprobado que los monopolios son nefastos y la competencia saludable. Esta no es la excepción. Y en cuanto al tema de los dineros...Yo diría a las partes implicadas que en estos momentos deben ser generosos. Si se enrocan en sus intereses haciendo imposible que se televisen los festejos, podemos perder nuestra última oportunidad. Porque como no hagamos una nueva generación de aficionados, dentro de treinta años no quedará nada. Además, con los tiempos que corren, no puede encarecerse más un espectáculo ya caro de por sí. ¿Televisión? Desde luego, pero ofreciendo las mejores corridas y en abierto.

Domingo Delgado de la Cámara.

viernes, 30 de diciembre de 2011

La concesión de la palaza de Las Ventas

EL ENEMIGO ESTÁ DENTRO

Cuando salió el Pliego de Condiciones para licitar por la Plaza de las Ventas, advertí que tenía dos fallos fundamentales: la supresión de festejos en el mes de Marzo, y no obligar a celebrar corridas de toros los domingos de verano. Haber eliminado el mes de Marzo del pliego es absurdo, teniendo en cuenta que en esas fechas todos tenemos ganas de toros. Pero peor es la práctica desaparición de las corridas de toros los domingos estivales. Esas corridas eran la única oportunidad que tenían muchos matadores jóvenes para confirmar la alternativa y darse a conocer. También servían para resucitar a toreros estimables que estaban en el pozo. Gracias a estas corridas todos los veranos resurgían dos o tres matadores. Sin ellas la renovación en el escalafón superior se ha vuelto poco menos que imposible...Y esto es gravísimo. Que luego nadie se queje de que los carteles de las ferias son siempre los mismos.
Como soy un ingenuo incorregible, pensé que estas deficiencias serían corregidas generosamente por la empresa arrendataria. La entrada en ella de nombres nuevos y con fama de audaces, me animaban a ser optimista. Además, el menor canon económico a pagar, hace que la empresa pueda jugar con unos márgenes mayores y pueda volcarse en la confección de una gran temporada. Mi gozo en un pozo. La oferta de temporada presentada por Taurodelta, es de una mezquindad lamentable. Ajustándose con racanería a los mínimos exigidos en el pliego, nos deja sin mes de Marzo y, una vez acabado San Isidro, las corridas de toros prácticamente desaparecen de la programación. Es decir, atracón indigerible en la isidrada y, después, pan y agua para el resto de la temporada.
Es evidente que Simón Casas pinta menos que la Tomasa en los títeres. Quien corta el bacalao es Choperita, hombre de nula afición, que solamente está en el negocio por razones de tipo hereditario y que es un empresario feriante. Jamás ha creído en las plazas de temporada. Nótese que estos señores están dando diez corridas de toros menos de las que daban los Lozano o el inolvidable Manolo Chopera, que consiguió hacer torear a las figuras en Madrid los domingos del mes de Julio. Este lujo hoy se antoja como un sueño imposible. Esas diez corridas de toros menos, son precisamente las del verano. Choperita tiene el dudoso honor de haber laminado la temporada madrileña, y ha podido hacerlo con total impunidad porque los políticos de la Comunidad se lo han consentido, y porque una prensa domesticada hasta lo ha justificado.
La oferta de Taurodelta es de una verborrea incontenible, pero tras tanta palabrería lo único que se esconde es el afán de ganar mucho dinero en las fechas rentables, e ir minando poco a poco los siete meses de temporada. Porque las novilladas están muy bien y son muy necesarias, pero junto a las corridas de toros y no como sustitutas baratas de los festejos mayores, mucho más costosos. Esta es la madre del cordero. En el fondo la promoción de los novilleros (muy necesaria, por otra parte) les trae al pairo. Lo que ocurre es que las novilladas son menos caras de organizar que las corridas y arrojan menos pérdidas, y eso es lo que les interesa. Esta es la razón última de los interminables meses de novilladas que nos esperan.
Lo de la “feria del arte y la cultura” es una cachondada que va a dar lugar a mucho pitorreo. Además de tacaños, cursis. Y ese mes de encastes minoritarios con tres novillos de aquí y otros tres de allá, en principio parece poco serio, como tampoco es seria la organización de una novillada concurso en lugar de una corrida. En cuanto a la presencia de novilleros punteros en Abril y de figuras fuera de feria, habrá que verlo. El papel lo aguanta todo, pero luego todos los toreros quieren ir directamente a San Isidro y no quieren ni oír hablar de Madrid el resto del año. En fin parole, parole... , que dicen los transalpinos.
Ya he advertido en muchas ocasiones lo nefasto que sería para la fiesta la desaparición de Madrid como plaza de temporada.No voy a insistir mas en ello. Mucho me temo, eso sí, que en el próximo pliego se dejarán ya de requilorios y la temporada quedará reducida a lo rentable, a San Isidro y alguna corrida extraordinaria, tal y como desean esos políticos ignorantes y avarientos; y esos empresarios taurinos miopes y cortoplacistas.
Conclusión: los antis no necesitan trabajar. Los políticos y los taurinos ya se encargan de la demolición de la fiesta desde dentro. Una vez más lo acabamos de comprobar. Disparad sobre nosotros, el enemigo está dentro, dijo un patriota en una célebre ocasión. Pues eso mismo digo yo.

Domingo Delgado de la Cámara

domingo, 11 de diciembre de 2011

MÁS SOBRE EL FUTURO DE LA FIESTA

LIDIA SIN SANGRE

Tengo la impresión de que los patéticos espectáculos que últimamente han tenido lugar en Las Vegas y en Quito, no se van a quedar ahí. Lamentablemente son el futuro. Todas las fuerzas empujan en esa dirección. No sólo animalistas y ecologistas quieren quitar la sangre a las corridas, también los taurinos. E incluso el público. Me explico:
La evolución del propio espectáculo, en el que han sido primados los valores estéticos en detrimento de la emoción y el peligro, tienden muchas veces a hacer innecesarios los elementos sangrientos de la tauromaquia tradicional. Muchas veces la suerte de varas se queda en un simulacro porque el toro ya sale picado de los chiqueros. Ver una tercera vara se ha vuelto imposible, por la sencilla razón de que ningún toro la soporta. El toro ha pasado de ser un rival indómito y orgulloso a ser un colaborador servil y sin fuerza. Y en este contexto los elementos punzantes y sangrientos ya no tienen sentido.
Por otro lado, la inmensa mayoría del público, y la crítica, solamente valora ya el componente estético de la fiesta, e ignoran y pasan de largo por los ingredientes cruentos, que son tomados como males necesarios y no como fundamentos esenciales de la lidia. Cuando en un extraño acaso, sale de repente una corrida dura de las que hacen sudar a los toreros y pasar miedo a los espectadores, solamente salimos satisfechos de la plaza cuatro aficionados que, inmediatamente, somos tachados de brutales y anticuados. Al día siguiente la crítica pone a parir al ganadero, compadece a los toreros y dice que ese toro prehistórico ya no tiene razón de ser ni de existir.
En este contexto ¿tiene sentido la suerte de varas y la muerte a estoque del toro? La cosa viene de largo. Poco a poco se ha ido despojando a la fiesta de sus elementos dramáticos. Primero se pusieron los petos; después se empezó a afeitar a mansalva, luego se suprimieron las banderillas de fuego... Y para buscar la mayor estética posible y la comodidad del torero, se fue quitando fiereza a los toros y se descastaron las ganaderías. ¿Cual va a ser el siguiente movimiento?
Efectivamente, el paso de Belmonte por el toreo fue crucial. Y no por lo de quedarse quieto, como tantas veces se ha dicho, sino porque el toreo pasó de ser una lucha, llena de dramatismo y crudeza, a ser un ballet tan estético como decadente. Y, poco a poco, el toreo ha pasado de ser una fiesta popular y de masas a un espectáculo elitista y snob. Y vuelvo a preguntar: en este contexto, ¿tiene sentido la suerte de varas y la muerte a estoque del toro...?
Y ahora vayamos al ambiente profesional, al ambiente de los toreros. Cualquiera que hable con ellos, se da cuenta de que aborrecen al toro de verdad y adoran a la babosa que se cae. Cuando se enfrentan al toro fuerte, serio y en puntas, es porque no tienen mas remedio. El sueño de cualquier principiante es llegar a figura para torear toros blandos y afeitados, y ganar dinero no exponiendo un alamar. Por la presión de los toreros influyentes, se están mandando al matadero ganaderías centenarias, para que sólo sobreviva un encaste, el que ellos quieren, el más previsible, el menos exigente, el que asusta menos... Esto es lo que se piensa en el ambiente profesional. El hecho de tener que matar al toro es una penosa obligación, ya que ellos, dicen, son artistas, no matarifes.
No sé porqué las declaraciones de Castella en este sentido han causado tanta indignación cuando Curro Romero y Antonio Ordóñez, ya hace años, decían lo mismo y nadie se mosqueó con ellos. Así pues, una fiesta donde no haya que matar, donde no haya que jugársela en el momento más peligroso, donde los triunfos no se esfumen por el mal uso de la espada, es vista con agrado en el ambiente profesional, aunque no se atrevan a decirlo en público por el qué dirán.
Si los toreros tuvieran vergüenza torera, se hubieran negado en bloque a participar en el escarnio de Quito. Muchos se han prestado a participar en la patochada, y es que el negoci es el negoci..., que dicen por el noreste. Y claro, en el momento en que se prohíba herir al toro, por aquello de humanizar la fiesta, se autorizará automáticamente la lidia de utreros y erales en las corridas de toros, y el desmochado de las astas será obligatorio. La gloria para los toreros medrosos, para los ídolos de revista del cuore y para permanecer en activo hasta los setenta años. ¿Alguien puede creer que, en esta perspectiva, el ambiente profesional va a luchar por la fiesta íntegra y de verdad?
Los políticos estarán encantados con la nueva coyuntura El demagogo de turno dirá en su discurso que, con las nuevas medidas, se consigue aunar el respeto a la tradición con la protección de los animales. En Pamplona, en las mañanas de San Fermín, se han celebrado siempre becerradas de noveles a las que me gustaba acudir. Ya no voy. Desde hace dos años son incruentas: el concejal de turno afirmó que se tomaba la medida para no herir la sensibilidad de los niños. No he oído ni una sola protesta. Poco a poco la lidia sin sangre va conquistando posiciones. La publicidad de los espectáculos de recortadores va por el mismo camino: “Sin sangre”, advierten los carteles...
Con la lidia sin sangre, los antitaurinos estarán eufóricos, pues habrán conquistado su objetivo; el taurinismo feliz por no tener que matar y por haber desterrado de una vez por todas al toro de verdad; los políticos sacarán pecho ante Europa por lo modernísimos que somos..., y ese público de aluvión que va a los toros frívolamente a merendar y dejarse ver, los primeros años del invento seguirá yendo a la plaza tan ricamente. Hay unanimidad y las unanimidades siempre se imponen.
Sólo lo lamentaremos cuatro aficionados, que como dijo una vez Jesulín, cabemos en un autobús y no lo llenamos. Desde luego yo, cuando el toro no muera a estoque en el ruedo; cuando su muerte sea prostituída en un sórdido y oscuro matadero, cuando el rito no se cumpla, nunca más pisaré una plaza de toros. Porque para mí el toreo no es un espectáculo frívolo y teatral. Es un rito donde se muestra el valor y el ingenio humano desafiando y venciendo a la muerte, matando a la muerte.
Las corridas incruentas serán el principio del fin, porque sin el riesgo ni sus elementos dramáticos, el toreo es una pantomima sin sentido y los pases del torero se convierten en muecas patéticas. Y la gente irá dejando de ir, pues aquello será un ballet aburridísimo. Y la antaño gloriosa tauromaquia, será algo reducido y marginal, como los tablaos para turistas o esos circos tristísimos que se instalan en los descampados...
Ojalá que todo esto sea un mal sueño, una pesadilla invernal. Ojalá que todos reaccionemos en pro de la fiesta de verdad. Ojalá que prevalezca en el futuro la fiesta íntegra y sin mixtificaciones... Y que dentro de cuarenta años podamos seguir yendo a los toros tal y como ahora lo hacemos. Ojalá...
Una vez el maestro Juncal preguntó a su genial limpiabotas:
-Búfalo ¿cómo es la muerte de un toro bravo?
-Solemne, maestro, es solemne...
Yo no quiero renunciar a esa solemnidad.


Domingo Delgado de la Cámara